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22 de noviembre de 2010

Feminicidio, violencia, lesbofobia

Todas estas formas de violencia contra las mujeres son cada vez más recurrentes en el Perú.

Según datos proporcionados por el Ministerio de la Mujer -MIMDES este año, se han cometido en promedio 12 feminicidios al mes, en 8 de cada 10 casos de violencia física, psicológica o sexual denunciados, la víctima es una mujer. Sobre violencia contra lesbianas no existen registros oficiales.

En un país que económicamente "crece" aceleradamente, coexisten también altos niveles de desigualdad, una educación de muy baja calidad y el incremento constante de la violencia contra las mujeres, sin que existan leyes ni políticas de Estado eficaces para revertir tal situación.

Influye en el desinterés por cambiar la situación de violencia contra las mujeres patrones culturales existentes en la sociedad peruana, como el machismo y la misoginia. 

En el caso de las lesbianas la situación se agrava aún más debido al alto grado de rechazo social para reconocer y respetar las relaciones sexuales entre mujeres. El sistema patriarcal influenciado por fundamentalismos intolerantes y recalcitrantes esgrimidos desde la Iglesia Católica, se exacerba ante la posibilidad del cuestionamiento radical, que desde las lesbianas se podría hacer más evidente, a la primacía del patrón de conducta heterosexual como el "natural, correcto y debido".

El resultado: no existen registros oficiales de violencia contra lesbianas. La lesbofobia incentiva la tendencia a no denunciar estos tipos de violencia. En este contexto es de suponer la nula actuación del Estado, no se implementan políticas o medidas concretas destinadas a prevenir y combatir la lesbofobia.

Esta realidad no debe mantenerse silenciada. El Feminicidio y todas la formas de violencia existentes contra mujer ya sea en espacios públicos o privados deben ser erradicados desde ya.

No más violencia contra las mujeres, no más impunidad, no más silencios cómplices.

Mónica Coronado

20 de noviembre de 2009

¿ES EL "PRIMER MUNDO" O EL "MUNDO DESARROLLADO" AMABLE PARA LAS MUJERES? ¿SON LAS “MUJERES DEL PRIMER MUNDO”, “CIUDADANAS DE PRIMERA”?

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 Por: María Ysabel Cedano


Hace 30 años, en diciembre de 1979, la Asamblea de Naciones Unidas adoptó la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW son sus siglas e inglés).

En octubre del 2006, 185 Estados parte de las Naciones Unidas (cerca del 90% de sus integrantes) era Estado parte de la CEDAW.

El Reino Unido adoptó la CEDAW en el año 2006, 24 daños después que el Estado peruano lo hizo en 1982.

El Reino Unido y Peru no parecen tener mucho en común pero una cosa que comparten es la violencia de género contra las mujeres. En la cuna del feminismo europeo 1 de cada 4 mujeres sufre violencia sexual. Asimismo, comparten la desigualdad de género en la representación política a todo nivel de gobierno.

Debido a la escasa cultura de derechos humanos y por el sistema jurídico nacional del Reino Unido, que los hace focalizar sus demandas jurídicas en derechos humanos en el sistema regional europeo, el potencial que tiene el Comité CEDAW y sus mecanismos para exigir a los Estados las normas, medidas de acción afirmativa y políticas públicas, para enfrentar dichos problemas, está debilitado.

El último 11 de noviembre, para conmemorar sus 20 años de trabajo Womankind y One World Action, llevaron a cabo el Seminario taller One World Action and Womankind: International CEDAW Conferencia Agenda.

Participamos por Demus, organización feminista contraparte de Womankind para compartir la experiencia de monitoreo del CEDAW desarrollada por organizaciones feministas integrantes del CLADEM, en especial del proceso de elaboración, incidencia y difusión del reporte alternativo presentado por CLADEM-Perú al Comité CEDAW en el marco del VI examen periódico del Estado Peruano, en enero del 2007.

Entre los logros de dicho proceso, se destacó el haber obtenido Recomendaciones del Comité CEDAW al Estado peruano, que hoy cobran especial relevancia en el Perú por la coyuntura que viven las mujeres en defensa de sus derechos sexuales, derechos reproductivos y derecho a la reparación.

Por ejemplo las Recomendaciones 20 y 21 por la que el Comité CEDAW recomienda al Estado peruano adopte medidas para que las mujeres víctimas de violencia sexual (no sólo violación sexual) durante el conflicto armado puedan obtener justicia y reparación, así como, las recomendaciones del Comité CEDAW para que el Estado peruano adopte medidas para que facilite el acceso al aborto terapéutico y de inmediato cumplimiento al Dictamen del Comité de derechos humanos en el caso KL, joven peruana a la que se le denegó el ejercicio de su derecho al aborto terapéutico con consecuencias graves y permanentes para su salud integral.

Gracias a que el Consejo de Reparaciones, hizo eco de las recomendaciones del Comité CEDAW, para que amplíe su concepto de violencia sexual conforme a los estándares internacionales, 5,000 mujeres victimas de diversas formas de violencia sexual no solo de violación sexual, han logrado registrarse en el Consejo de Reparaciones. Lamentablemente por responsabilidad de la Presidencia del Consejo de Ministros, el Concejo de Reparaciones ha suspendido su labor, por lo que peligra que estas mujeres logren obtener sus acreditaciones y en concreto la reparación individual y colectiva a la que tienen derecho.

Estos logros, reacciones y retrocesos fueron analizados como fuente de inspiración para el movimiento de mujeres de Londres, con el objetivo de producir Recomendaciones de la sociedad civil local al gobierno del Reino Unido, al DFID y a las Naciones Unidas para potenciar el uso e impacto de la CEDAW en los derechos de las mujeres.

Cabe destacar que entre las Recomendaciones propuestas por la sociedad civil para las Naciones Unidas y el Comité CEDAW, está el exigirles que recojan la “Agenda por el Reconocimiento de la Diversidad Cultural, Social y Sexual de las Mujeres”, en particular de las lesbianas que por ahora a diferencia de las mujeres indígenas andinas, afrodescendientes y amazónicas, no somos llamadas por nuestro nombre LESBIANAS sino que somos nombradas como "Minority Women".

También se consideró demandas para que Naciones Unidas y DFID asignen mayores recursos para dar a conocer y entrenar a las mujeres, las y los funcionarios públicos y autoridades en el uso y cumplimiento de la CEDAW.

Las participantes concluyeron que las metas con relación y basadas a la CEDAW son metas del movimiento global de mujeres, por lo que es necesario que las mujeres diversas de todos los mundos trabajemos entrelazadas, para que la causa de una sea la causa de todas, demostrando que un mundo amable para las mujeres es posible.
 

18 de octubre de 2009

GABRIELA ERA LESBIANA: ¿QUÉ HACEMOS?

Benjamín Prado
19/09/2009


En su país, Gabriela Mistral está por todas partes, tal vez porque así se puede esconder a Neruda detrás de ella: a la hora de elegir escritor nacional entre los dos premios Nobel de Literatura, la autora de Tala o Lagar, que lo ganó en 1945, es menos comprometedora que el de Residencia en la tierra, que lo obtuvo en 1971 y que sigue siendo un personaje controvertido a causa de su militancia comunista. Así que mientras él parece algo recluido en sus casas-museo de Isla Negra, de Valparaíso y de la capital, su colega y amiga mantiene una presencia pública extraordinaria. Como ejemplo, podemos decir que su cara protagoniza los billetes de 5,000 pesos y que el Centro Cultural que se acaba estos días en Santiago de Chile, construido para celebrar el bicentenario del país en el año 2010 y que presume de ir a ser el más grande de América, también lleva su nombre. Que, por cierto, era tan falso como el del propio Pablo Neruda: en realidad, uno se llamaba Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto y la otra Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Si pronuncias seguidos esos once nombres y apellidos, te sale un equipo de fútbol entero.

Ahora, la parte más reaccionaria de la sociedad chilena, la que aún pasea con orgullo por la céntrica avenida 11 de Setiembre, en Santiago, bautizada de ese modo para conmemorar la fecha en que los militares golpistas derrocaron a Salvador Allende, se hace cruces ante la polémica que ha propiciado la aparición del libro Niña errante. Cartas a Doris Dana, en las que quedan claras las preferencias sexuales de la autora de Desolación. Hace poco, el semanario The Clinic (semanario humorístico chileno. R.T) incluyó en su portada una foto a toda plana de Gabriela Mistral y este titular irónico: "¡Era lesbiana! ¿Qué hacemos?" Y no parece que ése vaya a ser el último episodio que obligue a replantear su biografía, porque se sabe que la parte inédita de su poesía, que también estaba en poder de su novia y albacea norteamericana, fallecida en el año 2006 en Florida, duplica la publicada y es muy explícita en sus contenidos.

La correspondencia reunida en Niña errante, que ha salido en Chile en el sello Lumen, se lee como si fuera una novela que cuenta la hermosa historia de amor de estas dos mujeres, que se conocieron en Nueva York tras una conferencia que dictó allí Mistral, al año siguiente de haber sido galardonada por la Academia Sueca, y que compartieron parte de sus vidas en equilibrio entre el amor, el deseo, los celos y la distancia, esto ultimo porque la joven Dana, que también escribía poesía, aunque de forma esporádica, tenía que pasar gran parte de su tiempo en EE.UU., lo cual desesperaba a su famosa amante, quien al final consiguió que el gobierno de su país la nombrase cónsul en Nueva York, para poder estar juntas.

En el libro, conocemos los problemas de salud de la pareja, que hacía difícil que la preciosa Dana, una joven que guardaba un parecido asombroso con la actriz Katharine Hepburn, acompañase a Mistral a sus viajes, como ella quería. También vemos cómo crece su amor. "Desde que te fuiste yo no río y se me acumula en la sangre no sé qué materia densa y oscura. Yo no puedo saber aún, amor mío, lo que ocurra conmigo a lo largo de los sesenta días de nuestra separación. (...) Estoy viviendo la obsesión, amor. (...) Yo no sabía hasta dónde eso -lo vivido- ha cavado en mí, hasta dónde estoy quemada por ese punzón de fuego, que duele igual que la brasa ardiendo sobre la palma de la mano", escribe Mistral a Dana, y ésta responde: "Mi amor. Todo lo bonito me habla de ti. ¡Siempre tú estás conmigo! (...) Veo el cielo y pienso: este mismo cielo toca la cabeza de mi querida. (...) Yo me pongo en el viento y en la lluvia para que puedan abrazarte y besarte por mí".

También hay momentos de desconfianza, y reproches con los que Gabriela le hace saber a Dana "el infierno puro que ha sido para mí tu silencio de siete o más días", o le dice: "En cuanto a tu miedo de perderme, tu falta completa de confianza, yo no me merezco eso, que me da un poco de cólera y un mucho de tristeza, casi de amargura. Yo no soy una sinvergüenza, no, mi amor, yo no soy eso que tú imaginas. Soy una desgraciada si tú sigues sin tener fe en tu Gabriela". Las cartas siempre están firmadas así, pero es curioso que en muchas de ellas Mistral hable en masculino: "Soy arrebatado, recuérdalo, y colérico, y torpe. Por favor, no vuelvas nunca a sufrir así, a padecer por mi culpa, tienes que saber que así me das una enorme vergüenza de mí mismo".

La poeta ayudaba económicamente a su compañera, y parte del epistolario lo ocupan los cheques que le anuncia Mistral que va a mandar o la oferta de que se quede con la renta que produce una casa que tiene alquilada en Monrovia. Pero, sobre todo, Niña errante demuestra la desesperación de un amor acosado por las separaciones. "Tengo ganas de morirme, porque dudo de que vuelvas", le escribe Mistral a Doris Dana; y hacia el final del libro, cuando demasiados asuntos domésticos rodeaban ya su paraíso, le da instrucciones para que cuide sus cuentas, y le dice: "Te encargo que tú veles porque yo tenga siempre en caja el valor de lo que cuesta un entierro en tu país. No quiero cargarte a ti con ese gasto grande".
Gabriela Mistral murió en Nueva York, en febrero de 1957. Su novia la sobrevivió cincuenta años, y custodió su legado hasta su fallecimiento. Sólo entonces su sobrina donó al Gobierno chileno los cuarenta mil documentos que forman el legado inédito de la autora de Lagar, en el cual estaban incluidas estas cartas

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