20 de mayo de 2012

Con baquetas y tambores resistiremos hasta llenar los parques de música y color

Una de las cosas que más me gusta hacer es tocar en la Batukada Feminista "Ritmos de Libertad", la música que hacemos, el desacato a los "órdenes" establecidos, a través de los cantos y lemas es lo que más me motiva a participar en ella.

Desde principios de este año ensayamos un día a la semana en un parque del distrito de Jesús María, cercano al local del Movimiento Homosexual de Lima -MHOL, lugar donde nos reunimos y guardamos los instrumentos, gracias al apoyo solidario que nos brinda esa organización amiga.

Y es desde los primeros ensayos realizados en ese parque que policias municipales y serenos de la Municipalidad de Jesús María, nos hostilizan constantemente. Han pretendido echarnos de muchas maneras, algunos de forma amable -retírense por favor, la bulla molesta-, unos haciendo de "aliados" - vayánse al otro extremo del parque, lejos de la cámara de seguridad para que no puedan ser filmadas-, otros prepotentes y de estilo matonesco -muestreme su permiso para tocar en el parque, sino denme sus datos, las vamos a multar!-. Se han acercado de a uno, en pareja, en moto y hasta en operativo conjunto con camioneta y moto repletas de serenos y policías municipales.

Han habido operativos municipales "lamentables", como el del sábado 3 de marzo, cuando un policía municipal nos informó ser la "autoridad" y que deberíamos retirarnos al haber cometido la infracción denominada por hacer ruidos molestos con bocina. Intentamos "apelar a su comprensión", diciéndole que necesitábamos ensayar un poco más, debido a que teníamos presentación en un evento organizado por la Municipalidad de Lima por el Día Internacional de la Mujer. Y fue en ese momento que la "autoridad" preguntó: es verdad lo que dicen, que Susana Villarán es lesbiana?. Sin comentarios.

Pero el más espectacular de todos fue hace un mes, cuando de una camioneta bajaron cinco sujetos, entre serenos y  policías municipales con cámara de video y nos conminaron a retirarnos debido a la bulla que hacíamos. Como continuamos tocando, nos dijeron que procederían a decomisar los instrumentos e incluso que pedirían apoyo a la policía de la Comisaría de Jesús María. Acostumbradas a sus hostilizaciones seguimos ensayando mientras eramos observadas por ellos, hasta que se acercó uno y nos pidió que tocáramos pero más bajito.

Luego de este último incidente, ya no nos han vuelto a pedir que nos retiremos del parque, si es que a las formas utilizadas se les puede llamar pedido; sólo nos vigilan desde sus motos y camionetas. Parece que los juegos para niños y mini gimnasio instalados recientemente en dicho lugar, hacen más tolerable nuestra "bulla". Lugar que hasta antes de nuestra llegada era oscuro, desolado y de tránsito y hoy tiene música, gente y movimiento.

Ahora entiendo por qué distritos como el de Jesús María, en el que sus alcaldes y autoridades se ufanan de sus sistemas de seguridad ciudadana, cámaras de vigilancia, comunicación interconectada y demás parafernalia, los robos, asaltos, secuestros y violencia verbal y física hacia las mujeres, no sólo persisten sino que aumentan cada vez más.
   
Mientras los parques se mantengan estáticos, mudos y oscuros, la violencia e inseguridad de la ciudad persistirá, cuando las autoridades municipales abran los parques y calles a la gente, den cabida y protección a la música, al arte, al juego, al deporte y a toda expresión de vida libre y pacífica, las y los vecinos de la ciudad transitarán más seguros, tranquilos y sonrientes.


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